La Gracia, acciones y efectos
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La Gracia
No es Dios mismo, es un don de Dios. Es participación de la vida divina y efecto de la acción de Dios en el alma. Es la comunicación de Dios mismo al alma.
Los distintos «tipos» de gracia son, en esencia, una y la misma. Pero los llamamos de distintas formas para distinguir las formas de actuar de la gracia, según las circunstancias en las que actúe.
La Gracia viene de Dios, nos une a Dios, pero no es Dios mismo.
El Espíritu santo es el principal actor y fuente de la Gracia. Esta viene de Dios, por la operación del Espíritu Santo.
Tipos de Gracia
Podemos distinguir la Gracia de diversas formas, dependiendo cómo actúe.
Increada, actual y habitual
En general, decimos que hay gracia increada, gracia actual y gracia habitual (o santificante). La increada es Dios mismo. La actual es la que nos da una ayuda momentánea o temporal de Dios, en una acción concreta. Sin la ayuda de la gracia actual, el hombre no podría hacer un bien sobrenatural.
La gracia habitual o santificante es la que conservamos permanentemente, salvo pecado mortal. Es la que nos hace permanecer en la amistad con Dios. Es una inclinación sobrenatural que recibe el alma, y que justifica y santifica al hombre. Se nos da en el bautismo y se perfecciona en los sacramentos.
Victrix y sanatrix
También podemos decir que la Gracia es «victrix» (victoriosa) o «sanatrix» (sanadora), dependiendo del tipo de obra que realiza. Cuando libra del pecado, o de una tentación, es «victrix». Cuando se realiza una sanación interior, decimos que es «sanatrix». Esta distinción es buena, porque muestra las formas de experimentar la Gracia más comunes. También nos enseña que el proceso de santificación tiene dos caminos. El primero y principal, vencer el pecado y la tentación. El segundo, sanar las heridas del alma y crecer en perfección.
La ascética enfatiza la «gratia victrix» y la mística la «gratia sanatrix».
De Coupeau
- La gracia de Dios eleva al ser humano. Potencia su actuar (santificación).
- El alma tiene potencias: memoria, entendimiento y voluntad.
- Mediante las tres virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), Dios fortalece al ser humano.
- Los dones, carismas y frutos son medios específicos para el crecimiento espiritual y el apostolado.
- Hay un dinamismo, en la relación divinidad-criatura (don de Dios – libertad de la criatura), que da una vía de cooperación hacia la transformación plena en Cristo.
Catecismo [1803-1832]:
- Gracia: principio fuente para la santificación.
- Sana y eleva la naturaleza caída.
- ⇒ Hace a la criatura capaz de obrar como hijo amado de Dios.
- Sana y eleva la naturaleza caída.
- Las virtudes teologales tienen su punto de llegada en la Trinidad (no en «algo»).
- Disponen a los cristianos para la transformación espiritual.
- Las virtudes cardinales son «bisagra» para acceder a otras virtudes.
- Vienen del platonismo: prudencia (frónesis), fortaleza, justicia y templanza.
- VIrtudes capitales: humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, gratitud, diligencia.
Benedicto XVI:
- «Deus Caritas Est» (2005): Amor en el centro de la vida cristiana, fundamento para la santificación.
- «Spe Salvi» (2007): Esperanza cristiana en relación con la santificación (impulso).
- «Caritas in Veritate»: Caridad + Verdad → Santificación (con compromiso social).
De otro modo:
- Claves transformacionales-evolutivas (reconociendo que hay libertad y es «inmerecido» o «indebido»).
- Claves relacionales (filosofía-teología personalista) y comunitarias (comunidad como mediación en el tiempo y en los espacios).
- Claves creacionistas (la humanidad tendría un papel particular en la conducción del todo hacia Dios)
- Claves escatológicas y cósmicas.
Comentario de José María Castillo: (Estructura fundamental de la espiritualidad cristiana)
- Espiritualidad centra en ser santo uno mismo: peligro de egoísmo.
- Criterios buenos:
- Punto de partida: Seguimiento de Jesús.
- Espiritualidad evangélica.
- Opción concreta.
- Seguimiento a una persona.
- No admite condiciones.
- Tomar en serio y con todas las consecuencias la tarea de la libertad.
- San Ignacio: indiferencia.
- Libertad, no para ser más perfecto.
- Sí para estar disponibles para la causa del Reino.
- Principio estructurante:
- Dedicación, entrega y lucha por el Reino.
- Eso orientó el mensaje y la vida de Jesús.
- Consecuencia ineludible: Compromiso y lucha por una sociedad digna del hombre.
- Privilegiados.
- No es solo justicia social.
- Sí es realización del Reino (familia de Dios).
- Dios es real y efectivamente Padre de todos.
- Y todos somos hermanos y solidarios.
- Preferencia por los que sufren.
- Aunque sepamos que la realización plena se alcanzará más allá de nuestra historia.
- Punto de partida: Seguimiento de Jesús.
Modulación: - Tiende más a la vida evangélica. - Secuela Christi, pero de verdad. - Se olvida de la oración, o la integra en la secuela.