Proverbios

Contenido

Parte del curso de literatura sapiencial (2/6).


Recursos literarios

El paralelismo es el principal recurso literario de la poesía hebrea. El método
de trabajo del poeta hebreo consiste en presentar paralela y sucesivamente
pensamiento frente a pensamiento, y frase frente a frase. Si el paralelismo
se da entre hemistiquios del mismo verso, se denomina interno.; si entre
versos, externo. El pensamiento puede ser repetido, contrastado o prolongado, recibiendo así forma respectivamente los paralelismos sinonímicos (misma idea), antonímicos (idea contraria) y sintético o formal (desarrollo de la idea).

En los textos hebreos, un verso de la poesía se llama «estico» (por ejemplo,
«mejor adquirir sabiduría que oro; mejor adquirir inteligencia que plata»
[Prov 16,16]). Éste puede equivaler a un versículo o no (en este caso sí). A
cada mitad del estico se le llama «hemistiquio»:

¹⁵…
¹⁶ Mejor adquirir sabiduría que oro [hemistico]
Mejor adquirir inteligencia que plata [hemistico]
¹⁷…

La mayor parte de Prov (sobre todo, 10,1–22,16 y 25-29) lo componen sentencias de un solo verso compuesto por dos hemistiquios que se encuentran
en paralelismo.

Géneros literarios

Los géneros literarios empleados en Proverbios son 4:

  1. La instrucción: Usa imperativos. El maestro de sabiduría ordena, persuade y exhorta. Al imperativo van unidas las razones para motivar la obediencia, introducidas generalmente por las conjunciones que o porque. La instrucción predomina en los nueve primeros capítulos del libro de Proverbios.
  2. El proverbio numérico: En Prov 30,15-33 reina el proverbio numérico. También es un proverbio numérico Prov 6,16-19 (cf. Mt 5,21-23). Fuera de Prov, véase Am 1. Probablemente vinculado al enigma, el proverbio numérico se rige por el esquema: «Hay X cosas y X + 1 que…». Es un género que intentaba cultivar y potenciar entre los alumnos la capacidad de observación de la realidad, mediante la comparación (o búsqueda de analogías) de fenómenos sorprendentes o claramente enigmáticos. A nuestro juicio, el proverbio numérico tiene además un marcado carácter mnemotécnico que facilita la memorización de la enseñanza que se quiere transmitir por parte de quien la recibe.
  3. El relato autobiográfico: La autobiografía es uno de los géneros más antiguos de la historia de la literatura. Es, de hecho, el género en que están escritos las obras literarias conocidas más antiguas de Egipto. En aquella cultura, este género se empleaba a menudo para la instrucción. Véase la simbiosis entre el género autobiográfico y la instrucción en Prov 4,1-9 donde en los vv. 3-4 el isntructor recurre a su experiencia vital como garantía de la enseñanza que imparte. El relato autobiográfico es así un recurso para subrayar que la experiencia es un grado. Cf. Prov 7,23-26;24,30-34.
  4. El acróstico alfabético: El carácter mnemotécnico que se sugería como rasgo a tener en cuenta en el caso del proverbio numérico, es aquí considerado como la mayoría de los estudiosos como la característica principal del acróstico alfabético. El ejemplo de este género literario o «técnica expositiva» en Prov es 31,10-31. Los versos de este poema de la mujer de valía comienzan, en irguroso orden sucesivo, por las letras del alfabeto hebreo, hasta completarlo. El ejemplo perfecto de este recurso literario en la Biblia es el salmo 119.

Estructura

De acuerdo con el texto bíblico, en el Libro de los Proverbios se pueden observar siete colecciones de proverbios, que permiten la siguiente subdivisión en otras tantas partes:

  1. Prov 1–9
  2. Prov 10,1–22,16
  3. Prov 22,17–24,22
  4. Prov 24,23-34
  5. Prov 25–29
  6. Prov 30
  7. Prov 31

Algunos estudiosos de Prov dividen en dos la última sección, lo que da como
resultado una octava parte. Así:

7. Prov 31,1-9
8. Prov 31,10-31

Y otros, por su parte, dividen además la sexta colección, con lo que el libro contendría nueve colecciones; es decir, además de las primeras cinco colecciones arriba referidas, las siguientes:

  1. Prov 30,1-14
  2. Prov 30,15-33
  3. Prov 31,1-9
  4. Prov 31,10-31

Prov 1–9: Polos opuestos y paridad

Polos opuestos

Los primeros nueve capítulos de Prov están construidos dialécticamente en tres casos de polos opuestos:

  1. La Mujer Sabiduría vs. la Mujer locura:1 Es la polaridad principal, con la que concluyen los nueve capítulos. En Prov 9, la Mujer Sabiduría habla por última vez (vv. 1-6) y tras ella interviene la Mujer Locura (vv. 13-18).
  2. El padre (masculino) y la Sabiduría (femenina).
  3. Los dos caminos: justos y malvados.

Puesto que los actores y los temas principales se relacionan dialécticamente, los estudiosos de Proverbios no pueden limitar su examen a los elementos particulares, sino que deben preguntarse de qué modo comunican esta polaridad. Las polaridades han sido organizadas deliberadamente por el redacto de los capítulos 1–9.

Para el final del capítulo 2 se establece un sistema interpretativo unitario y se presentan las polaridades principales: Prov 1,8-19 presenta al padre (y a la madre), los hombres engañadores y los dos caminos. Prov 1,20-33 presenta la Sabiduría personificada. Prov 2 introduce la búsqueda de la sabiduría e identifica los dos riesgos: los hombres engañadores y la mujer engañadora.

Entre los capítulos 2 y 9 no se presentan otros actores relevantes ni argumentos nuevos. Más bien se reelaboran elementos ya presentados en los capítulos 1 y 2: un segundo discurso de la Sabiduría (Prov 8), un encomio de la Sabiduría y de sus beneficios (3,13-20), tres advertencias contra la mujer engañadora (5;6,20-35;7), seis discursos del padre al hijo (3,1-12.21-35;4,1-9.10-19.20-27;6,1-19) y tres advertencias del padre contra los hombres y sus caminos (4,10-19).

Paridad

En los Proverbios destaca una paridad absoluta entre los dos dispensadores de la sabiduría: el padre (masculino) y la Sabiduría (femenina). Es significativo que ambos digan lo mismo. La Sabiduría personificada dice «acéptame» y el padre dice «acepta la sabiduría que te enseño». La primera intervención de la Sabiduría en Prov se enmarca en esta paridad (1,20-33); sus palabras encarnan el parecer de los padres (1,6-19). La personificación de la Sabiduría, al principio (1,20-33) y al final de esta sección (8;9,1-6.11) hace de los primeros nueve capítulos de Prov, más que una exhortación al cumplimiento de unas máximas sapienciales, una invitación a buscar (desear) la Sabiduría.

Prov 1,1-7

**Prov 1,1-7**

¹Proverbios de Salomón, hijo de
David, rey de Israel.
²Para conocer sabiduría e instrucción; para
entender dichos inteligentes,
³para adquirir instrucción adecuada;
justicia y derecho y rectitud,
⁴para otorgar a los inexpertos prudencia;
al joven, conocimiento y seso.
⁵Escucha el sabio y aumenta su saber, el
inteligente se hace con la habilidad.
⁶Para entender proverbios y refranes,
dichos de sabios y enigmas.
⁷El temor del Señor es el principio del
conocimiento, sabiduría e instrucción los
necios los desprecian.

Es el comienzo («programa y método») de todo Proverbios —o de la colección—. Encontramos la repetición de la preposición ל (para) a lo largo de los versículos, así como otras palabras (entender, inteligente o instrucción).

Vemos en este prólogo el objetivo del libro, la educación de los jóvenes para la vida, mediante un lenguaje persuasivo. El genero literario del libro es el masal, como se ve en el título. La sabiduría está estrechamente ligada a la inteligencia y sobre todo al musar, que se entiende como «formación» o «educación» y hasta «exhortación». Ésta afecta sobre todo a los jóvenes (v. 4), que aún no conocen la sabiduría, pero también a los sabios (v. 5), que pueden crecer en ella y alcanzar así la capacidad de entender el significado de los proverbios más profundos (v. 6).

El v. 7 ofrece la clave de interpretación de todo el libro: el temor del Señor, rechazo por los necios.

Se trata de formar al hombre para que coja en sus manos la propia vida, con justicia y con discernimiento, que se extiende a los textos que son objeto de estudio de los jóvenes a los que se dirigen los Proverbios (v. 6).

Prov 8: La personificación de la Sabiduría. La Ma'at egipcia

Para comprender la naturaleza y el alcance de esta sección, conviene recordar la doble tipología femenina de 7,4-5: la sabiduría y la mujer extraña.

En las literaturas orientales, especialmente en Egipto y Mesopotamia, es frecuente ver asociados a un dios o a una diosa de la sabiduría con la creación del mundo y del ser humano. Pero tal mitograma repugnaba, sin duda, a la sensibilidad monoteísta de Israel. Sin embargo, no puede excluirse, en nuestro caso, que el poeta se haya valido de antiguo material mitológico, presunción que no implica necesariamente que su diseño de Sabiduría vaya más allá de la simple personificación poética. De todos modos, la cuestión sigue abierta.

La personificaicón de la saibudría pertenece sin duda a uno de los últimos estadios de la evolución del concepto. Sin embargo, en Prov 8,22-31 dan los sabios un paso más. Ante el peligro de que los lectores malinterpretasen la figura de Doña sabiduría, relacionándola con alguna semidiosa de ciertas mitologías de los pueblos circunvecinos, cometieron la audacia teológica de hacer de la sabiduría la primera de las creaturas de Yahvé, testigo primordial de la creación del mundo y dotada por por tanto de una sabiduría más cercana a la del ámbito humano.

La personificación de la Sabiduría viene aquí con dos recursos literarios añadidos: la instrucción y la autobiografía. Ésta hace que la Sabiduría pueda reclamar la atención a los hijos de Adán porque estuvo presente en la creación («yo estuve allí»). La suya es una palabra autorizada, y, por tanto, indiscutible. ¿Estamos ante un recurso ideológico de los sabios de Israel?

Como si los sabios hubiesen llegado a la convicción, en alguna etapa de la historia de Israel, de que sus enseñanzas no solo podían ser sometidas a debate, sino que en determinadas ocasiones podían incluso recibir el mentís de la experiencia propia o ajena (ilustrativa a este respecto la obra de Qohelet), recurrieron a esta personificación en 1,20-33;8,4-11.12-21.22-36;9,4-6.

Prov 10–31

Prov 10,1–22,16: Primera colección de «Proverbios de Salomón»

En contraste con los capítulos 1-9, la segunda colección del libro se caracteriza por estar compuesta por sentencias independientes (no relacionadas entre ellas, salvo en algunos casos y por razones semánticas)2, de tres tipos: las relativas a la educación,3 a la sociedad y a la piedad. Por ejemplo (respectivamente): «El hijo sabio acepta la corrección paterna / el arrogante no hace caso a reprimendas» (13,1)4; «No está bien rehabilitar al malvado / y condenar al justo en el juicio» (18,5)5 y «El temor de Tahvé alarga la vida / los años del malvado se acortan» (11,27).6

Prov 22,17–24,22: Primera colección de «Dichos de los sabios»

Se vuelve en el libro a unidades literarias más amplias (aunque no faltan sentencias aisladas) y a la regencia del género de la instrucción (como en 1-9). Respecto a éste, llaman la atención las semejanzas de la instrucción recogida al comienzo de la colección (22,17-23,11) con una obra sapiencial de Egipto: Instrucción de Amenemope. Tal parecido ha llevado a algunos estudiosos a hacer depender la instrucción egipcia de la israelita, debido a que el manuscrito que conserva en su integridad la Instrucción de Amenemope data del primer milenio a. C. (XXVI dinastía). Pero el hallazgo de fragmentos más antiguos, en los que destacan citas del periodo ramésida próximas a la época de su composición, han resuelto toda duda a favor de la originalidad
de la instrucción egipcia.7

La novedad de la Instrucción de Amenemope para la propia literatura sapiencial egipcia (y una de las razones que alimentaron la idea de que derivaba de la literatura sapiencial israelita) es su «inspiración religiosa y la enunciación de una divinidad no especificada»,8 que se tomaron como «signos premonitorios para el monoteísmo». Pero una y otra «entran perfectamente en los esquemas de la especulación teológica que hoy se reconocen en el Egipto del milenio a. C.

En relación a la Instrucción de Amenemope, Prov 22,17-23,11 contiene, entre otras, una semejanza literaria y una transcripción literal en el comienzo mismo de la instrucción bíblica. Leemos en Prov 22,17-18:

Presta atención y escucha las palabras de los sabios,
abre tu corazón a mi experiencia;
te gustará guardarlas en tu interior,
y las tendrás a punto en tus labios.

Y en la Instrucción de Amenemope (III,9-16):

Presta las dos orejas y escucha lo que se dice;
dispón tu corazón para comprenderlo.
Es útil meterlo en tu corazón.
Es una carencia para quien lo ignora.
Hazlo reposar en el cofre de tu cuerpo,
para que te sirva de límite en el corazón.
Si hay una tempestad de palabras,
esto sirve de anclaje en tu lengua.

Por otro lado, en Prov 22,20-22 se lee:

Te he escrito treinta sentencias
de consejos y experiencias,
para que conozcas con rigor la verdad
y respondas con la verdad a quien te envíe.

Cuando la Instrucción de Amenemope (XXVII,6-15) dice:

Considera estos treinta capítulos
son una diversión y una enseñanza. (…) Permiten saber al ignorante. (…)
Imprégnate de ellos, mételos en el corazón
y te convertirás en un hombre capaz de explicarlos,
y que explica como un maestro.

La mayoría de los comentaristas coinciden hoy en la dependencia de Prov hacia Amenemope en esta perícopa, «lo difícil es dividir después el texto en treinta apartados».9 Pero también hay quien cree que no hay que dar por hecho dicha dependencia y propone la cautela, porque, además de la señalada dificultad de hacer coincidir el texto implicado de Prov con treinta apartados, los motivos y la sintaxis de Amenemope son comunes al género
sapiencial y Prov 22,17-23,22 podría no ser un texto originalmente unitario.10

Como tal, el contexto vital de esta unidad literaria es el de la «formación
de los jóvenes que aspiraban a ocupar un puesto en la administración pública».11 Se abarca desde el deber ser (22,22-23) hasta el saber estar (22,23-28).

Esta colección se completa con una composición de tres breves instrucciones (23,15-25), una más contra la mujer extraña (23,26-28) y la instrucción de las preguntas retóricas contra la dependencia del alcohol (23,29-35). Para terminar (24,1-22) con una serie de sentencias individuales (predominantemente de dos versículos) que contrastan con los capítulos precedentes de la colección y recuerdan a 10-22,16.

Prov 24,23-34: Segunda colección de «Dichos de los sabios»

Esta colección viene delimitada por el título contenido en 23a: «También esto pertenece a los sabios» y por el título de la siguiente colección (25,1) y tanto por sus formas literarias como por su contenido tiene un «carácter misceláneo».

Segunda colección de «Proverbios de Salomón» (25,1–29,27)

Comparte las características de la primera colección salomónica (10,1-22,16),12 si bien con más unidades temáticas y mayor número de «racimos de proverbios, facilitados por las palabras gancho», así como con una mayor calidad de comparaciones y de metáforas: 25,28; 26,18-19; 28,1; 29,25… Puede sorprender, por su contradicción, 26,4-5.13 O pueden resultarnos familiares 25,24 = 21,9; 26,22 = 18,8; 27,12 = 22,3.

Prov 30,1-33: Palabras de Agur

Esta colección se subdivide en tres: las palabras de Agur propiamente dichas
(30,1-9)14, los dichos con «hay gente» (30,11-14) y un grupo de proverbios numéricos (30,15-33)15. Nótese la plegaria (única en todo el libro) dirigida a Tahvé en 30,7-9.

Prov 31,1-9: Palabras de Lemuel. Prov 31,10-31: Poema de la mujer de valía

Las Palabras de Lemuel son una instrucción en la que la madre es la maestra de sabiduría (cf. 1,8b; 6,20b). Se estructura en torno a tres motivos: mujeres (v. 3), vino (vv. 4-7) y justicia (vv. 8-9; adelantado en v. 5).

El libro concluye con el acróstico (poema alfabético) sobre la mujer de valía. Quien instruye al joven, se la propone como ideal a buscar y antitipo de la mujer extraña (como en el comienzo de la obra: 1-9).


  1. Se puede hablar solo de Sabiduría y Locura; pero, siendo un texto escrito para varones jóvenes, no podemos dejar de lado la fuerza de atracción de la mujer (o elemento femenino) en esta enseñanza. 

  2. «Esta especie de atomización literaria desaparece en raras ocasiones, cuando aparece una agrupación de sentencias en torno a alguna palabra que sirve de enlace (palabras-gancho, con función mnemotécnica), aunque los refranes así vinculados carezcan de analogía temática» (V. Morla, 71). 

  3. Obsérvese que 10,1 une los capítulos siguientes a los previos: «Este evidente (quizá prioritario) interés por la educación de los hijos enlaza directamente con la finalidad de las instrucciones que hemos visto en la colección anterior, donde se reiteraba la llamada del padre/maestro al hijo/discípulo» (V. Morla, 73). 

  4. Cf. 1,8; 2,1; 3,1.11.21; 4,1.10.13.20; 5,1.7; 6,20; 7,1-2.24 

  5. Cf. 1,8; 2,1; 3,1.11.21; 4,1.10.13.20; 5,1.7; 6,20; 7,1-2.24 

  6. «Sentencia inspirada, a primera vista, en la doctrina de la retribución intramundana, de características similares a las de 11,23. Viene al caso nuestro refrán: “Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene”» (V. Moral, 87) 

  7. A. Roccati, Sapienza egizia (Brecia,1994), 123. Para Roccati, el prestigio de la civilización egipcia y su difusión internacional (géneros literarios incluidos) quedan corroborados con la difusión de esta instrucción 

  8. Esta y las siguientes citas de la obra de Roccati son traducciones del original italiano 

  9. L. Alonso Schökel y J. Vílchez 1984, 424. 

  10. R. N. Whybray, Proverbs (Grand Rapids, 1994), 323-325. 

  11. V. Morla 2011, 172, que remite a su comentario de Prov 13,35 y 16,1. 

  12. «Prov 25-29, como colección, es otro pilar junto con Prov 10,1ss; quizá el principal en todo el libro» (Alonso Schökel y Vílchez 1984, 102). 

  13. Pero la contradicción es irrelevante, pues la literatura de sentencias en general viene a ser un reflejo de la vida misma (también de sus ambigüedades) y se caracteriza por su incansable deseo de inculcar la prudencia» (Íbid., 198). 

  14. Prov 30,10 «sería un proverbio desubicado» (V. Morla 2011, 223). 

  15. Con 30,17.20.32s como sentencias aisladas intercaladas. Cf. íbid.