Introducción a la literatura sapiencial
Parte del curso de literatura sapiencial (1/6).
Dios habla en la Escritura por medio de los hombres y en lenguaje humano (DV 12). A lo largo de su historia, el espíritu humano no ha cesado de inventar y poner en práctica infinidad de posibilidades de presentar y de precisar sus conocimientos. Una consideración puramente externa de la literatura sapiencial de Israel nos llevará a descubrir, en primer lugar, una característica común a todas sus enseñanzas, a pesar de su enorme diversidad de formas de expresión y de contenido didáctico. Toda la enseñanza de Israel está escrita en forma de elevada inspiración poética; es verdadera poesía.
Sería absurdo reducir esta realidad a un fenómeno puramente externo y sin la más mínima relevancia. A decir verdad, se trata de una característica formal, que de ninguna manera se puede separar del hecho mismo del conocimiento, como si no fuera más que una adición complementaria. Más bien, el acto de conocimiento se produce precisamente en y por medio de la conciencia poética. No se debe considerar el fenómeno de la expresión poética como un producto de la interioridad humana, que transfigura e idealiza una serie de experiencias muy poco atractivas desde el punto de vista estético, como si la poesía fuera efecto de meras apariencias más bien que de verdaderas realidades. La concepción de la estética como un acto radicalmente subjetivo fue un fenómeno decimonónico, que de ninguna manera hace justicia a la realidad poética –y mucho menos a la poesía de la antigüedad–,
porque la expresión artística en sí era una forma específica del conocimiento de la realidad. Más aún: en las culturas antiguas, una de las formas más significativas.
La poesía es la expresión de un encuentro extraordinariamente intenso con los acontecimientos de la vida real, y en cuanto que logra aislar entre la masa caótica de la experiencia genérica una vivencia concreta y articularla en forma de palabra ella misma se convierte en acontecimiento.
No cabe la menor duda de que la forma poética encierra en sí misma una extraordinaria capacidad intelectual de diferenciación.1
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Gerhard Von Rad, Sabiduría en Israel, pp. 41-42. ↩