3.1 Ludwig Feuerbach. El ateísmo antropológico.
Contenido
Parte del curso de Filosofía de la religión.
«Homo homini deus est». El hombre es Dios para el hombre.
1. Introducción
Ludwig Feuerbach (1804-1872) fue un pensador revolucionario en la historia intelectual de Occidente, cuya obra fundamental, «La esencia del cristianismo» (1841), marcó un antes y un después en el tema de la religión. A pesar de haber estado durante mucho tiempo atrapado entre los gigantes del pensamiento Hegel (teoría) y Marx (praxis), Feuerbach logró liberarse de su influencia.
2. Biografía de un proceso intelectual
La vida de Feuerbach estuvo marcada por una constante preocupación religiosa. Comenzó estudiando teología en Heidelberg en 1823, pero fue la influencia de Hegel en Berlín la que le hizo cambiar de rumbo, decidiendo «pensar» en lugar de «creer». Su nueva religión empezó a centrarse en el hombre que piensa y actúa libremente. Prosiguió estudios de filosofía en Erlangen, doctorándose en 1828 con una tesis de corte hegeliano. Sin embargo, la publicación anónima de sus «Pensamientos sobre muerte e inmortalidad» en 1830, donde negaba la vida después de la muerte individual, truncó su carrera docente. A partir de entonces se dedicó fundamentalmente a escribir. Su pensamiento evolucionó desde Dios, pasando por la razón hegeliana, hasta llegar finalmente al hombre.
3. Antropologización de la religión
En su obra «La esencia del cristianismo», Ludwig Feuerbach plantea que la religión tiene su origen en el propio ser humano, quien proyecta en una entidad divina sus deseos, afectos, esperanzas y carencias. Así, el secreto de la teología es en realidad la antropología, siendo el hombre el principio, centro y fin de la religión.
Feuerbach busca mostrar la raíz humana de la idea de Dios y del cristianismo en particular. Los misterios y dogmas cristianos no son sino verdades naturales e innatas al hombre expresadas simbólicamente.
La religión como proceso de madurez: La religión representa una etapa transitoria (antítesis) en la maduración del hombre hacia la toma de conciencia de sí mismo (síntesis) y la superación de sus proyecciones alienantes. Pues el hombre vive escindido en sí mismo entre sus creaciones fantásticas y su pobre realidad. El hombre afirma en Dios lo que niega en sí, surgiendo la divinidad del sentimiento de carencia humana.
La imaginación, la fantasía y el deseo son los desencadenantes de la dinámica religiosa. La religión considera real aquello a lo que apunta el espíritu humano. La fe en los milagros nace de la necesidad de una omnipotencia que libere al hombre de sus limitaciones. Los dioses surgen del infinito deseo humano de felicidad. Si el hombre pudiera todo lo que quiere, no crearía dioses. La fe se basa en deseos suficientes, no en razones suficientes.
Hegel vs Schleiermacher: Feuerbach toma partido por Schleiermacher en su controversia con Hegel sobre la esencia de la religión (lo importante es el sentimiento de absoluta dependencia); pero critica a Schleiermacher por no llevar su visión de la religión como sentimiento hasta sus últimas consecuencias por timidez teológica: «Dios no es más que la esencia del sentimiento».
La esencia comunitaria del hombre: Para Feuerbach, la antropología consiste en que el hombre recupere su propia realidad perdida, proyectada en una entidad fuera de sí mismo. El hombre es un ser esencialmente comunitario y relacional, no un individuo aislado. El error del hombre religioso es concentrar en una divinidad infinita lo que en realidad son las infinitas posibilidades del género humano en su conjunto.
Feuerbach toma de Hegel la idea de una razón universal e infinita, que fundamenta su noción del género humano. El hombre singular es una ficción, está esencialmente unido a los demás. «Si cada uno tuviese su propia razón particular, es decir, si la razón no fuese una y universal, quedaría cortada toda posibilidad de salir de nosotros mismos hacia el otro». Esto hace de Feuerbach un precursor de corrientes personalistas posteriores («donde no hay tú, no hay yo»), como el propio Martin Buber reconoció.
La religión del amor: El amor ocupa un lugar central en el pensamiento de Feuerbach, constituyéndose en la verdadera religión y en energía universal que une toda la realidad. El amor es superior a la divinidad, la ley y la fe. En vez de decir que «Dios es amor», habría que decir, más bien a la inversa, que «el amor es Dios, el amor es el ser absoluto». No surge primariamente de la subjetividad humana, sino que es una fuerza que domina e impulsa al hombre. Esta nueva religión es fundamentalmente ética, y se opone a la religiosidad tradicional, centrada en el individuo. Feuerbach, llama al cristianismo «religión del egoísmo sobrenatural y espiritual».
Reducción de la teología a la antropología: Feuerbach plantea una reducción de la teología a la antropología, afirmando que este proceso ya se está produciendo dentro de la propia teología cristiana. Según Feuerbach, el cristianismo moderno ha degenerado en comparación con el cristianismo primitivo, mientras que lo no cristiano se ha vuelto cristiano. «Mientras que los cristianos eran antes los pobres, los perseguidos, los que sufrían, lo son ahora los no cristianos». Kierkegaard reconoce que Feuerbach no ataca al cristianismo, sino a los cristianos actuales, cuya vida no se corresponde con la doctrina del cristianismo.
¿Negación o purificación? Feuerbach no pretende negar la religión, sino purificarla de representaciones que contradicen al hombre. Lo decisivo es la imagen que el hombre se hace de la divinidad, no la caracterización como ateo o teísta. Al rebajar la teología a antropología, Feuerbach eleva la antropología a teología, así como el cristianismo convirtió al hombre en Dios al rebajar a Dios hasta el hombre.
Este pensamiento se enmarca en un largo proceso ideológico que comienza con la crítica de la filosofía griega a los dioses antropomórficos. En Kant, Dios se convierte en una mera «idea», en la que solo puede pensarse. Feuerbach, influenciado por Kant, plantea «la religión dentro de los límites de la mera humanidad», sustituyendo la «razón pura» kantiana por una razón «impura», embarazada de humanidad.
4. Recepción histórica de su pensamiento, su larguísima huella
- El marxismo: Marx y Engels fueron fuertemente influenciados por las ideas de Feuerbach sobre la religión, especialmente en su obra «La esencia del cristianismo». A pesar de algunas reservas críticas, la visión de Marx y Engels sobre la religión es una copia fiel de las ideas básicas de Feuerbach.
- Friedrich Nietzsche: Nietzsche leyó y asimiló con entusiasmo «La esencia del cristianismo» de Feuerbach a una edad temprana. Más tarde, Nietzsche expresaría ideas muy similares a las de Feuerbach, como que la humanidad es «el principio, el centro y el fin de la religión». La visión general de Nietzsche sobre la divinidad y la religión tiene una clara similitud con la teoría de Feuerbach.
- Impacto en las iglesias cristianas, particularmente en el protestantismo: Feuerbach analizó en detalle la obra de Lutero para fundamentar su reducción de la teología a antropología. El teólogo protestante Karl Barth (1886-1968) indicó que sería difícil sostener que Lutero y el luteranismo (con la dimensión subjetiva e interior de la sola fide) no prepararon el camino para la transición de la teología a la antropología en la época moderna, haciendo referencia explícita a Feuerbach. Barth se veía a sí mismo como un antídoto al proceso de antropologización de la teología que, según él, alcanzó su punto culminante con Feuerbach.
5. Consideraciones finales
Método: Feuerbach adopta un enfoque «genético-crítico». Es decir, busca el origen (psicológico o no) de sus objetos; partiendo de la descripción. Se acerca a la religión desde una perspectiva psicológica en lugar de metafísica. Trata la teología como «patología psíquica».
Límites: Su análisis es meramente empírico, rompiendo con la especulación hegeliana. Inicialmente, afirmó la infinitud divina como presupuesto de la finitud humana (el «deseo» humano presupone la realidad de aquello que se desea), pero luego se apartó de esta posición. Feuerbach muestra simpatía por el panteísmo (influenciado por Spinoza), viendo un proceso lineal desde el teísmo, pasando por el panteísmo, hasta el ateísmo. De aquí que su ateísmo sea un entusiasmo por el mundo y la humanidad.
Deseos y aspiraciones infinitos: Feuerbach ve la necesidad de contar con una instancia extra-subjetiva, no-humana, para explicar el acto religioso (de infinitud) que surge en la finitud del hombre, pero que no puede ser explicado suficientemente desde ella sola. Recurre a la «naturaleza» como fuente externa de los deseos y aspiraciones infinitos del hombre. La naturaleza aparece como la entidad de una superioridad de lo humano, que la introduce en la dimensión de infinitud. Así, sirve para explicar el surgimiento de la idea de divinidad infinita; elemento necesario, pues el deseo infinito no puede surgir de la finitud humana.
Replanteamiento de la divinidad: La insistencia de Feuerbach en el «tú» («el hombre es el Dios del hombre») como raíz del acto moral influye en pensadores posteriores (Buber o Lévinas) que colocan la abstracta infinitud en el «otro», que obliga al yo de manera absoluta y le descubre, en el tú, la oculta presencia de la divinidad. Al reducir la teología a antropología, se acaba reconstruyendo «la antropología a la manera teológica». Su énfasis en el condicionamiento humano de las representaciones religiosas advierte contra pretensiones absolutas en el lenguaje sobre la divinidad.