2.3 Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831)

Contenido

Parte del curso de Filosofía de la religión.

1. Introducción

Elementos comunes a los tres grandes pensadores alemanes seguidores del legado kantiano (Fichte, Schelling y Hegel): 1) la existencia de lo absoluto, lo incondicionado; 2) la idea de que ese absoluto es de índole espiritual (pensamiento, acción, razón o espíritu); 3) ese absoluto se manifiesta y expande en el tiempo y el espacio, dando lugar al mundo, la historia, los productos de la humanidad y el hombre mismo; y 4) el método filosófico, que consta de una intuición intelectual que aprehende la esencia del absoluto, y una operación discursiva y sistemática que explicita cómo ese absoluto se manifiesta en formas diversas.

El proyecto hegeliano se elabora en diálogo con la tradición panteísta de Spinoza, el criticismo kantiano y el ambiente romántico (yo creador, libertad, espíritu nacional). Para Hegel, lo absoluto es la razón, concebida como una potencia dinámica llena de posibilidades que se desenvuelven en el tiempo; es decir, razonamiento. Razonar consiste en proponer una tesis, encontrarle defectos mediante una antítesis, y hallar una síntesis que unifique ambas. Así, la razón va sacando de sí infinitas posibilidades. Lo real es racional y lo racional es real, pues todo lo que es, ha sido y será es la realización progresiva de gérmenes racionales presentes en la razón absoluta.

Hegel piensa que una religión estrictamente racional, basada sólo en postulados prácticos, no puede motivar el comportamiento hermanado de individuos y pueblos. Quiere que la religión contribuya a educar el espíritu del pueblo, implicando así religión y política.

2. Religión en la filosofía de Hegel

2.1. Interrelación máxima: «su sangre teológica»

La filosofía de la religión de Hegel es una parte fundamental de su sistema filosófico, el cual se estructura en tres partes: la Lógica (tesis, idea en sí), la Filosofía de la Naturaleza (antítesis, idea fuera de sí) y la Filosofía del Espíritu (síntesis, idea en sí y para sí). Propone a la religión una especie de «huida a la filosofía». El tema central es la unidad entre lo infinito (Idea, Espíritu, Razón) y lo finito (mundo, Naturaleza).

El sistema hegeliano culmina con una filosofía del arte, de la religión y de la filosofía misma, presentadas como formas ascendentes de autoconocimiento del espíritu absoluto. Estas reflejan la sociedad de cada época y son un autoconocimiento de Dios mismo (sustancia-sujeto del universo).

Según Hegel, la filosofía es la realidad del espíritu absoluto. El arte presenta de forma inmediata e intuitiva la unidad entre artista y contemplador. La religión cristiana revelada va más allá, pues en ella Dios se comunica al hombre —el espíritu sale de sí hacia otro espíritu (filiación de la humanidad a través de la Encarnación y del testimonio del Espíritu Santo)— aunque aún ligada a representaciones históricas y a la fe; por lo que sigue en el nivel de la representación. Finalmente, la filosofía es el saber pleno en el que el contenido intuido por el arte o representado por la religión se reconoce como propio, penetrando en su razón interna. Por ello, la filosofía es para Hegel la cumbre de la actividad humana y la realización máxima del espíritu absoluto (conceptualización de la realidad).

2.2. Un mismo objeto (Dios), pero distintos modos de abordarlo

Según Hegel, la filosofía y la religión comparten el mismo objeto (Dios, la verdad), pero lo abordan de manera diferente. La religión lo hace desde la representación (imágenes, metáforas), mientras que la filosofía lo hace desde el concepto (pensamiento dialéctico y especulativo). Esta distinción define la diferencia entre el conocimiento filosófico y cualquier otro saber, que Hegel considera inferior por valerse de representaciones que separan sujeto y objeto. En cambio, la filosofía, mediante el concepto, comprende la unidad del universo, del sujeto que conoce y de los objetos conocidos.

Hegel encuentra «filosofía auténtica» en autores místicos, y su propia filosofía fue calificada de «mística racional». Hay diversas interpretaciones sobre lo que Hegel nos propone: una teología especulativa del cristianismo (para sus discípulos), un panteísmo similar al de Spinoza, o un ateísmo latente (para Feuerbach). La ambigüedad en torno a su filosofía de la religión refleja la dificultad de muchos para renunciar a sus vivencias religiosas o a la razón.

En un sentido amplio, toda la filosofía de Hegel es filosofía de la religión. Dios se revela progresivamente en la historia, y cada religión capta un aspecto de Él. El cristianismo comprende todas las religiones, pero no supera el modo representativo de conocimiento. Solo la filosofía alcanza el conocimiento dialéctico y especulativo que revela plenamente la verdad.

2.3. Religión en el sistema formado. El comienzo y la existencia de Dios

En la filosofía de Hegel, el problema del comienzo del discurso filosófico está relacionado con el «ascenso» a Dios o lo absoluto (mejor palabra). Hegel considera que el ser humano tiene una intuición intelectual inmediata de lo absoluto, porque ya estamos en el «saber absoluto»; es decir, en el autoconocimiento de Dios. El pensamiento eleva naturalmente al hombre hacia lo absoluto, haciendo que sea religioso en un sentido básico, con representaciones, aunque no necesariamente pertenezca a una religión concreta.

Hegel reinterpreta las pruebas tradicionales de la existencia de Dios como expresiones de esta elevación del pensamiento a lo absoluto, con tres posibles atributos de Dios: sustancia del mundo (Spinoza), Ente necesario (argumento cosmológico) y causa ordenadora y rectora (argumento físico-teleológico). Pero estos atributos se quedan cortos. Pues «Dios es más que viviente, es espíritu».

Por ello, Hegel propone un nuevo «argumento ético» como base para conocer verdaderamente a Dios. Solo a partir de la ética y la libertad se puede captar a Dios como espíritu libre. La religión y religiosidad auténticas proceden únicamente de la eticidad pensante. Esto implica un estrecho vínculo entre religión y política en el pensamiento hegeliano.

2.4. Definiciones de Dios y Lecciones sobre filosofía

En su filosofía de la religión, Hegel ofrece varias definiciones de Dios, desde la más abstracta («Dios es el ser») hasta la más concreta («Dios es el espíritu»). La definición suprema en el orden lógico es que Dios es la «Idea», mientras que en el orden de la realidad plena, «lo absoluto es el espíritu». Hegel supera así el formalismo del Dios de la teología racional, recuperando la riqueza de contenido de las religiones históricas, especialmente del cristianismo.

Las Lecciones sobre filosofía de la religión de Hegel, impartidas en Berlín en la última década de su vida, constituyen un importante testimonio de la evolución de su pensamiento. Estas lecciones se dividen en tres partes: concepto de religión, religiones no cristianas (religión determinada), y el cristianismo (religión consumada). Su finalidad parece ser confrontar las corrientes dominantes de la teología protestante de la época, en particular la concepción de religión de Schleiermacher —profesor en la misma Universidad— como «sentimiento de dependencia».

En conclusión, Hegel propone una nueva religión filosófica acorde a los tiempos de racionalidad y libertad, transformando el cristianismo tradicional. En esta visión, la filosofía asume la vida contemplativa y la educación superior, la sociedad y el Estado se encargan de realizar la comunidad humana, mientras que a la Iglesia le queda la educación popular.

2.5. Algunas críticas a la filosofía de la religión de Hegel

Soren Kierkegaard (1813-1855) admiraba intelectualmente a Hegel, pero consideraba que su pensamiento resultaba «cómico» e inútil para alguien que atravesara dificultades vitales. Además, creía que Hegel había desvirtuado el cristianismo al racionalizarlo en exceso, atentando contra la libertad del individuo y la fe como salvación. Para Kierkegaard, la filosofía hegeliana era incompatible con una auténtica religiosidad cristiana.

Por su parte, Feuerbach, discípulo de Hegel, propuso unos «Principios de la filosofía del futuro» contrapuestos a la «vieja filosofía» de su maestro. Abogó por partir del «ser concreto», es decir, del hombre material, en lugar de la idea abstracta de «ser». Su filosofía se perfilaba como empirista, materialista y fuertemente antropocéntrica.

Aunque el sistema hegeliano como un todo no es profesado por nadie actualmente, fragmentos del mismo persisten en muchos lugares. Hegel planteó que la religión de su tiempo debía refugiarse o bien en el concepto y la perspectiva especulativa, o bien en la sensación, el sentimiento y el subjetivismo romántico, decantándose él por la primera opción. La segunda opción la tomo Schleiermacher.