1. Las Iglesias orientales antiguas

Parte del curso Historia del ecumenismo.

Tanto el catolicismo como la ortodoxia tienen su origen en los tiempos de Jesús, y se consideran Iglesias fundadas por Cristo mismo y sus discípulos. Ahora bien, fuera de estas dos grandes ramas, en el Oriente, existen otras Iglesias que, teniendo también tradición apostólica –es decir, fundadas en tiempos de los apóstoles– se han mantenido independientes de los dos grandes bloques del cristianismo desde los primeros siglos. Estas Iglesias se pueden dividir en tres grupos, dependiendo del momento –en los primeros siglos– en el que se separaron de la tradición común al catolicismo y la ortodoxia.

El primer grupo comenzó con la Iglesia del Oriente, que se separó del tronco común católico y ortodoxo después de los dos primeros concilios, a comienzos del siglo V. Se le conoce también como Iglesia nestoriana, por seguir a Nestorio en su idea de Cristo. Esta Iglesia fue al comienzo la más extensa de la Iglesias orientales, ocupando Asiria, parte del Mediterráneo, India y China. Con el tiempo, se fue reduciendo, y para el siglo XIV ya solo estaba en Asiria –parte del actual Iraq, Turquía, Irán y Siria– y parte de la costa de India. A partir del siglo XVI la Iglesia del Oriente se dividió y hoy queda la Iglesia asiria del Este, de la que se independizó la Antigua Iglesia del Oriente y la Iglesia caldea católica, de la que hablaremos más adelante.

El segundo grupo es el de las Iglesias ortodoxas orientales, también conocido como Iglesias orientales antiguas. Este grupo, por separarse un poco más tarde del troncó común, comparte gran parte de la fe con la Iglesia católica y, sobre todo, con la ortodoxa. De hecho, lo que tradicionalmente las separaba del catolicismo y de la ortodoxia era su concepción de Cristo, pero incluso esta diferencia hoy en día está salvada, pues se entiende que la diferencia en la forma de presentar su concepción de Cristo no impide que tengan, de fondo, la misma idea que los católicos o los ortodoxos.

Este grupo lo conforman seis iglesias regionales distintas, todas ellas de tradición apostólica: la Iglesia copta, fundada por san Marcos; las Iglesias etíope y eritrea, dirigidas al principio por la Iglesia copta; la Iglesia armenia, fundada por san Tadeo y san Bartolomé; la Iglesia siria, fundada por san Pedro, y la Iglesia india o malankar, fundada por santo Tomás. Estas Iglesias fueron las que expandieron el cristianismo más allá de los límites del Imperio bizantino, que mantenía la fe ortodoxa. A pesar de las persecuciones y masacres sufridas por estas Iglesias, hay que reconocerles su capacidad para mantener las antiguas tradiciones sin perder vitalidad, así como su espiritualidad, marcada por el sufrimiento y el pensamiento oriental.

Actualmente, la mayoría de los fieles de este grupo de iglesias se encuentran en las zonas donde se fundaron; pero, con las migraciones que se han ido dando a través de la historia, hoy en día tienen comunidades por todo el mundo, y unos 60 millones de fieles a nivel global.

El tercer y último grupo lo conforman las Iglesias católicas orientales, llamadas a veces Iglesias unitas. En conjunto, son 23 Iglesias que funcionan de manera autónoma, pero que están unidas totalmente a la Iglesia católica. Así, reconocen la autoridad y la supremacía del papa, pero tienen sus propios ritos, leyes y tradiciones. Lo que las une con la Iglesia católica –además del reconocimiento del Papa– es el hecho de que se reconocen mutuamente el valor de los sacramentos, incluida la comunión. No hay que olvidar que, aun siendo católicas, no han perdido nada de su tradición oriental, y buena parte de su liturgia la comparten con otras Iglesias de su entorno.

La mayoría de estas Iglesias, que se empezaron a unir a la Iglesia católica a partir del siglo XVI, pertenecían a alguno de los dos grupos anteriormente vistos. Es el caso de la Iglesia caldea católica que, como hemos visto, formaba parte de la Iglesia del Oriente. Hoy en día, las Iglesias católicas orientales cuentan con unos 18 millones de miembros.